El camino de Claudia de @suddenly_this hacia su maternidad

El camino hacia la maternidad no siempre es como nos lo habían contado y Claudia de @suddenly_this lo sabe bien. Desde la inocencia pensamos que nuestro positivo llegará rápido, que nuestro embarazo será ideal, que pasada la semana 12 ya nada puede pasar y que, después de esos nueves meses de estar pletóricas, tendremos a nuestro bebé en brazos, vivo y sano.

Pero somos muchas las que sabemos que esa ecuación no siempre tiene ese resultado. Y hoy os traigo una entrevista con una mujer que lo sabe demasiado bien. Seguro que, si habéis caminado por el descampado de la infertilidad y la muerte gestacional, la conocéis porque es un referente en la difusión de estas realidades. Y si no la conocéis, hoy podréis descubrirla aquí, además, a corazón abierto.

Tener hoy aquí a Claudia es para mí muy especial. Fue una de las primeras mujeres con las que conecté cuando empecé a hablar de mi vivencia, hará ahora dos años. Y fue la primera que me invitó a participar en una acción de visibilización en el día internacional por la concienciación sobre la muerte gestacional y perinatal con un emotivo video que os dejo aquí.

Desde su canal de Youtube ha ido dejando constancia, justamente, de todo este camino hacia su maternidad y es que, no solo ha sufrido varias muertes gestacionales (tuvo que despedir a Hugo en la semana 17) sino que ha vivido en primera persona un largo camino de tratamientos de fertilidad, de búsqueda de respuestas y de miedos y autoconocimiento hasta tener a tener en brazos a Martín, su bebé arcoíris. Y nadie mejor que ella para hablarnos de toda su historia. Gracias Claudia por compartir tu historia con nosotras, por tu sinceridad, tu honestidad, por abrirnos tu corazón y acompañarnos…

Claudia y su camino hacia la maternidad

Infertilidad, pérdidas gestacionales y embarazo arcoíris… Has recorrido algunos de los caminos más complejos de la maternidad… ¿Cómo empezó todo?

Claudia y Martín recién nacido

Todo empezó en el 2106 con treinta años recién cumplidos cuando mi marido y yo decidimos que queríamos ser papás, sin saber ni por asomo todo lo que tendríamos que pasar en un futuro no muy lejano, porque han sido cuatro años. Nosotros lo empezamos a intentar de forma natural, pensando que a nosotros no nos iba a pasar eso, de hecho, yo no tenía ni idea de que existía tal cosa como la infertilidad, lo había visto en alguna película, pero no tenía a nadie cercano que lo hubiera sufrido. Y llegó el primer aborto en junio de 2016, un aborto espontáneo, y con él los primeros problemas, pruebas, búsqueda de información, mucho nerviosismo y, cuando por fin nos hacemos una FIV, después de operarme el útero dos veces porque tenía una malformación uterina, “solo” (sí así entre comillas porque en realidad no era poco) obtuvimos dos embriones fecundados, uno de ellos era Hugo y el otro Martín. Primero me transfirieron a Hugo y desgraciadamente falleció a las 17 semanas de gestación y después de la muerte de Hugo dediqué mucho tiempo a sanarme por fuera y por dentro. Cuando estuve preparada me hice la transferencia del último blastocito, el último embrión que me quedaba, que era Martín, y fue un embarazo arcoíris bastante duro, pero con final feliz.

¿Cuéntanos como llegó Hugo a vuestras vidas?

Como te comentaba antes, Hugo fue el primer embrión que me transfirieron en la única FIV que nos hicimos, hasta la fecha. Desde el principio fue un embarazo bastante complicado con bastantes problemas, pero nadie auguraba que fuera acabar de la forma en la que acabó. Fue un palo muy gordo porque nunca que esperas que, con 17 semanas de gestación, y tú sabes bien de lo que hablo, de repente, de la nada, de la noche a la mañana, se le apague el corazoncito… Y hasta ahí ha llegado tu bebé, tu embarazo y tus sueños…

Leerte me transporta directa a una camilla de hospital… Esa sensación de impotencia, de no entender nada es brutal…

¿Y entonces, llegan las tres palabras, “no hay latido”, qué ocurrió?

Alguna vez lo he contado… Yo lo viví de una forma que luego me he dado cuenta de que muchas mujeres lo viven así. Fue como si me saliera de mi misma y me viera en la camilla con la ginecóloga al lado, la pantalla del ecógrafo y me vi desde fuera como si eso no fuera conmigo, es una sensación muy rara que es común a cualquier proceso muy traumático y es como el muy muy principio del duelo. Yo quería morirme en esos momentos. Se me pasaron por la cabeza pensamientos que iban muy rápido muy fugaces, pensamientos muy devastadores, quería meterme una caja y no salir hasta que pasaran años y hasta que no me tuviera que enfrentarme con ningún tipo de realidad fuera de esa habitación. Obviamente eso no era posible y puedo decir que hacer frente a la situación que nos tocó vivir en ese momento, es lo más duro que me ha pasado hasta la fecha.

Sé lo que duele la muerte de tu bebé… Pero cuando vienes de un camino tan largo y difícil como el que te ha tocado vivir con la infertilidad… ¿Cómo se vive, cómo se siente…?

Primero de todo te agradezco enormemente que me hagas esta pregunta porque, aunque la muerte de un bebé siempre, siempre, es lo más trágico y doloroso que le pueda pasar a una pareja, si llegar hasta ese bebé te ha costado sudor, lágrimas, mucho tiempo, y procesos traumáticos y físicos muy heavys es aun mas devastador si cabe.

Yo, en ese momento, como te he dicho antes es que quería morirme. No era capaz de hacer frente a eso que me estaba ocurriendo, no daba crédito, era como si, de repente, me empezaran a echar tierra encima para ahogarme… Ni siquiera la pensarlo, después de todo este tiempo, soy capaz de describir la sensación y la desazón que me producía. Pensaba “después de todo el esfuerzo y todo lo que he pasado, ¿ahora esto?”

Fíjate tú que coincidencia que el nombre de mi canal y de mi cuenta es, justamente, @suddenly_this, que significa “de repente esto”. Así me sentía, y ese nombre lo puse hace mucho tiempo, hace años… No sé es como premonitorio hasta se me ponen los pelos de punta. Recuerdo, también, la sensación y el pensamiento de decir y ¿ahora que? No lo voy a conseguir nunca, eso es lo que pensé, no lo voy a conseguir nunca, pero… No sé es terriblemente injusto. Hay mil adjetivos que podría utilizar, pero injusto creo que es el primero que se me viene a la cabeza.

Ya tenías una comunidad en Instagram… ¿Cómo has vivido compartirlo por redes?

Para mi han sido siempre, tanto las redes como mi canal de Youtube, una vía de escape en toda regla. Me encanta hablar las cosas y exteriorizar lo que me pasa por la cabeza, mis sentimientos, vivo en paz haciéndolo, así que tratarlo en redes solamente me ha traído buenas cosas y consecuencias. Desde el principio he abogado por darle la máxima transparencia y visibilidad a todo el tema del duelo gestacional, perinatal y neonatal, y a la infertilidad, porque creo que es muy, muy necesario. Creo, además, que nos lo debemos a nosotras mismas, a las mujeres, que somos las que vivimos toda esta mierda, porque no tiene otro nombre…

Y creo que solo así vamos a conseguir que, en el futuro, no tengamos las mismas reacciones que se han ido teniendo a lo largo de todos estos siglos. Respeto mucho las posturas de cada uno y lo que cada uno quiera hacer con su vida, pero creo que toda la represión, todo el silencio y el todo ocultamiento entorno a este tema, en mi más modesta opinión, solo nos trae cosas negativas.

Recuerdo que me invitaste a participar en un video sobre duelo. La primera vez que grababa y me costó tanto no llorar… Siempre has siso un referente para mi en cuanto a visibilización… ¿Por qué es importante para ti visibilizar estas realidades invisibles de la maternidad?

Me encanta el nombre de maternidades invisibles porque es una descripción perfecta de estas realidades. Como te comentaba antes, creo que la sociedad, en general, no está preparada para la muerte, ni como concepto abstracto ni como realidad, y mucho menos para la muerte de un niño o de un bebé. Nuestra mente no está programada para ello. Partiendo de esta base, gran parte de los sentimientos, que creo que tenemos ante una perdida, ante un aborto o ante una muerte gestacional, perinatal o neonatal vienen derivados de esa percepción de la sociedad. Que yo quisiera meterme en una caja y no salir de allí en años para no hacer frente a la realidad quiere decir que esa caja a mi, hipotéticamente, me resguardaba de la opinión de la gente. Ya no de la opinión, porque me importa un pepino lo que opine la gente, pero de tener que hacer frente a determinadas circunstancias, situaciones o conversaciones con gente que sabía que no iba a estar preparada para ello. Es complicado de explicar, pero si todo el mundo le diera el cariz que se merece, porque esta frase es clave, QUE SE MERECE, porque nuestros hijos, nuestros bebes, se merecen que les demos voz, que tengan nombre y apellidos, y que tengan una imagen… A mi, por ejemplo, prácticamente me obligaron a no mirar a Hugo y es algo que jamás, jamás me perdonaré… Debemos darles el lugar que se merecen, y que les corresponde, en nuestras familias, en nuestros corazones y en la sociedad.

Se habla poco del duelo por la infertilidad, que lo hay… ¿Sientes que también lo has vivido?

Me parece muy buena pregunta porque es un duelo en toda regla, contigo misma, con tu pareja, con tu esencia de mujer, que a fin de cuentas desgraciadamente es una esencia reproductiva, o femenina incluso, si lo quieres llamar así… Como decía, es un duelo en toda regla, porque al principio, cuando te enteras de que no vas a poder ser madre sin ayuda externa, ayuda de la ciencia (que yo desde aquí digo GRACIAS ciencia por existir, porque sino yo no lo habría conseguido), te encuentras con un proceso de reconciliación contigo misma, con tu cuerpo, te ves teniendo que ver más allá de tu capacidad reproductiva como tal y, en definitiva, tiene que aprender a hacer las paces contigo misma.

Y siguiendo con los duelos… Llega el duelo gestacional… ¿Nos cuentas cómo ha sido tu proceso?

Mi proceso de duelo gestacional empezó con mi primer aborto. Yo en ese momento, lo acallé y luego, cuando murió Hugo, me di cuenta de que lo había callado, de que no me había permitido atravesarlo porque su muerte lo removió todo. La situación que estaba viviendo lo acrecentó aún más pues, todo lo que ya llevaba a mis espaldas, la hizo mucho mas traumática y más dura. Ya antes de salir del hospital me puse en contacto con una psicóloga especializada en el área perinatal que, hoy en día, sigue siendo mi terapeuta y un pilar fundamente en mi vida. Ella me ha ayudado a caminar, a caminar por el duelo, a pulir ciertas asperezas que yo tenía en mi vida y que, aunque no estaban directamente en relación con el duelo, sí que le afectaban. Ha sido un proceso de más de un año porque, cuando hice la transfer de Martín y me quedé embarazada yo, ahí, aún no había terminado de transitar el duelo. Ya estaba infinitamente mejor, pero no lo había acabado de transitar. La verdad es que yo creo que es un proceso que no acaba de del todo nunca, aprendes a convivir con ello, y creo que esa es la clave. La terapia, y tu lo sabes, ha sido para mi fundamental también. Yo me sentía como si estuviera en una balsa, como la del Titanic, en medio del océano, de noche, sin ver la costa y, en esa balsa, yo tenía que nadar, sin ver la costa, a ciegas hasta que poco a poco fuera viendo los primeros rayos de sol y acercándome cada vez más a tierra, pero sin llegar nunca. Ha sido un proceso largo, duro, de mucha introspección, de mucho mirar hacia adentro, de mucho comprender y de mucho aceptar.

La terapia, como siempre afirmo, para mí ha supuesto un antes y un después en todo este proceso, como tú, Claudia, creo que es indispensable así que, desde aquí, os animo a todas las que nos leéis que busquéis a una psicóloga perinatal que os acompañe. Si no sabéis dónde buscar, no dudéis en preguntarme.

Me encanta porque siempre hablas abiertamente de que vas a terapia… Ya nos lo has explicado un poco, pero ¿qué ha supuesto la terapia en este proceso?

Para mí ha sido lo que más me ha ayudado, sin la terapia no lo hubiera conseguido. Además, yo era carne de cañón para sufrir una depresión muy fuerte. Mi terapeuta siempre dice que el trabajo lo he hecho yo y, aunque se lo agradezco, sin su ayuda no lo hubiera conseguido. Eso sí, es un trabajo muy de pico y pala, durante mucho tiempo, pero que da sus frutos. No hay punto de comparación entre como estaba yo y como estoy hoy ahora. Y no solo ahora, no hay comparación entre como estaba en Enero de 2018 y como estaba en Enero de 2019.

¿Te has sentido comprendida por tu entorno durante el duelo por Hugo o has tenido que lidiar con la incomprensión y la soledad?

En un 75% o más diría que no. Fue un choque con la realidad a todos los niveles porque yo me sentí dejada de lado por muchas personas que, en ese momento, me hacían falta por distintas circunstancias personales. Fue una etapa muy dura del duelo, que también traté mucho en terapia. Es un poco lo que decía antes, la mayoría de las personas no están preparadas para lidiar con personas que sufren una pérdida y es como darte de bruces con una pared. Tú quieres el abrazo y la comprensión, el apoyo y el acompañamiento de esas personas y, ellas, a su vez, lo que no quieren es tener que lidiar con esa situación… Por tanto, no hay compatibilidad posible en esos momentos. La verdad es que yo me cerré en banda, me aparté a lo bestia de muchísimas personas. Hoy en día sigo alejada de algunas de ellas y, con otras, he retomado la relación, pero lo cierto es que me sentí muy poco acompañada y muy sola.

La soledad y la sensación de abandono por parte del entorno es de lo peor que he llevado yo también, y algo de lo que nadie me había hablado… Muchas otras mujeres con las que lo he compartido lo sienten igual así que te doy las gracias por hacer de muchas de nosotras este camino menos solitario.

Y llega el embarazo de Martín… Sé que no fue un proceso fácil tampoco conseguir ese embarazo, ¿nos lo cuentas un poco?

El embarazo de Martín tuvo lugar gracias a mucha insistencia por mi parte, en buscar mucha información y respuestas, pero muchísima… Yo soy muy hormiguita para estas cosas y había algo en mi interior que me decía “tienes que buscar por aquí, tienes que buscar por aquí”. Me empeciné tanto que, hasta que no conseguí dar con lo que parece ser la causa de mis abortos (digo parece ser porque nunca hay una seguridad al 100%) y de mis problemas de fertilidad no paré.

Esta causa es una incompatibilidad autoinmune con mi pareja. No voy a entrar mucho en detalle que es farragoso (os dejo aquí enlazado el video donde Claudia habla de esto) pero digamos que mi cuerpo, cuando llega un embrión que es el resultado, en nuestro caso, de la mitad de mi marido y la mitad mía, mi útero, en vez de acogerlo y darle cabida, pues no se lo pone fácil y la placentación no se produce correctamente. Esto, luego, deriva en muchos problemas que, en el caso de Hugo, pudo aguantar hasta la semana 17 pero su corazón no dio para más… Gracias a dar varios tumbos llegué con una inmunóloga, la Doctora Alecsandru, inmunóloga de IVI, que estaba dispuesta a ayudarme. Me propuso un tratamiento no exento de dudas por mi parte porque no era tomarse unas vitaminas cada día. La medicación que debía tomar no es que conllevara riesgos, pues pregunté y debatí con muchos, pero no dejaban de ser medicamentos para los cuales te hacen firmar un consentimiento… Y confieso que daba un poco de respeto. Finalmente accedí al tratamiento y el embarazo siguió su curso, sin problemas. Fue un embarazo muy tranquilo y Martín llegó a nuestras vidas el 30 de Octubre de 2019.

El embarazo de Gala fue mi embarazo arcoíris y lo viví mal… Creo que el nombre no le hace justicia por lo complejo que es… ¿Cómo lo has vivido tú?

Siempre digo que los embarazos arcoíris son embarazos muy complejos que nada tienen que ver con un embarazo “normal” y, por esa misma razón, son especiales, tanto para bien como para mal. El embarazo de Martín fue un embarazo en el que enseguida me puse en manos de mi terapeuta porque sabia que mi cabeza me iba a jugar muchas malas pasadas, y así fue. Aún así conseguí transitarlo de una forma bastante tranquila, dadas las circunstancias y mi carácter, debo decir. Hubo momentos duros, pero con mucha fuerza de voluntad y mucho autoaprendizaje conseguí ir día a día durante casi nueve meses. Intenté no mirar mas allá, focalizar las energías en el presente y en el día en el que estaba. Ahora, al pensar en ello, no me parece tan duro, aunque en el momento sí. Un embaraza arcoíris es mucha tela que cortar, la verdad, pero es cierto que también tiene mucho que ver con la personalidad y el carácter que se tenga.

Martín nació el 30 de Octubre de 2019

Sé que es una pregunta muy personal, yo no he podido dar a luz a mi arcoíris y no sé lo que se siente ni cómo se vive, imagino que te conecta de forma inevitable con el parto de tu bebé estrella… ¿Cómo lo viviste tú?

El parto de Martín fue… Buuf… Fue una explosión de sentimientos que nunca había experimentado, me conectó como con mi raíz, con aspectos, con cositas que tenía muy adentro… Desde la muerte de gente muy cercana a mi, como son mis abuelos maternos, que fallecieron cuando yo empecé con todo esto de la FIV, como la muerte de mi padre, que falleció antes de tener mi primer aborto, y como la muerte de Hugo… Fue como el culmen, como si todos me estuvieran mirando desde arriba y me estuvieran diciendo… “Lo lograste. Lo lograste Claudia.” Y, al mismo tiempo una sensación de pena de no poder compartir con ellos a mi bebé arcoíris, a Martín, pero también de auto superación, de fuerza, de saber que podía con eso y con cualquier cosa…

Para hacer esta entrevista Claudia ha intercambiado conmigo unos audios que son… Oro puro, llenos de emoción, de sentimientos… Con su permiso, le he pedido compartir aquí este audio, porque creo que es un regalo para todas aquellas que estáis a punto de dar a luz a vuestros bebés arcoíris… Os lo dejo aquí con toda mi admiración y mi respeto hacia ti, Claudia. Gracias…

Claudia comparte sus emociones durante el parto de Martín

¿Cómo estás viviendo la maternidad de Martín?

A tope, en todos los sentidos. Soy muy auto-perfeccionista, autoexigente y metódica y la maternidad es una sacudida a todas esas cosas. Así que, cómo acoplar mi mente a ello me ha costado en algunos sentidos y es algo que estoy trabajando con mi psicóloga porque me ofusco y me auto saboteo en muchas cosas. En realidad, la maternidad es un fluir porque estamos hechos para esto, pero yo me complico la existencia en general. Más allá de eso, Martín es un niño que lo pone todo facilísimo, que es un amor, que es súper, súper especial… Tengo muchas ganas de contarle, el día que toque, toda su historia.

¿Qué te hubiera gustado que te dijeran cuando empezó el camino de la infertilidad y nadie te dijo?

Supongo que a todas las que lean esto y estén en estos procesos pensaran igual que yo, pero me hubiera gustado que alguien me hubiera dicho: “Mira tu agonía se acabara este día, a esta hora. No te preocupes, tienes que subir esta montaña que ves aquí, te va a costar horrores, pero yo te digo que la cima la vas a alcanzar este día a esta hora…” Obviamente eso no es posible, nadie podría haberme dicho esto pero, en un mundo ideal, me hubiera gustado que me hubiesen dicho algo así porque, el camino, te lo tomas de toras forma.

Más allá de la muerte de Hugo ¿qué ha sido lo peor en todo este proceso?

Lo peor ha sido la soledad y el romper con muchos aspectos de tu vida, de tu concepción de la realidad de tu concepción de la amistad de la familia… Todos esos fundamentos que se tienen normalmente muy arraigados y que de repente, bum, se vienen abajo por completo con este tema. Eso para mí ha sido lo más duro junto con la muerte de Hugo.

Me gusta hacer esta pregunta a las mujeres que hemos pasado por estas experiencias porque creo que la diversidad y a la reflexión que puede conllevar es interesante. En todo este proceso, que imagino hubieras preferido ahorrarte, como todas, ¿dirías que has encontrado algo de positivo?

Pues te agradezco mucho que me hagas esta pregunta porque es algo que me he planteado muchas veces porque, a mi, todo este proceso, pese a todo lo que ha conllevado, también me ha aportado muchísimo positivo. Ahora mismo, soy una persona emocionalmente más sana de lo que era antes, antes de lo que me pasara todo esto, no digo durante el proceso, muchísimo más sana. Solamente por eso, diré que ha valido la pena. Luego, mi destino, mi sino, era tener a Martín, todo lo que me ha llevado hasta él lo tengo que acoger como parte de ese destino que, obviamente, en un mundo maravilloso e ideal me hubiera gustado llegar a él sin pasar por todo esto, pero una cosa no existe sin la otra…

Gracias Claudia & Hugo & Martín

Podéis seguir a Claudia en Instagram y en su canal de Youtube

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