La importancia de vivir el duelo gestacional

Nadie quiere pasar ningún duelo. Nadie quiere hacerlo, porque hacerlo implica haber vivido una pérdida. Haber vivido una muerte. O ambas cosas. Y la importancia de vivir el duelo gestacional es algo de lo que se habla poco en nuestra sociedad. Y es que sí, una mujer que pierde a su hij@ durante el embarazo es una madre en duelo, como afirma Elisabet Solsona, mi terapeuta, en este post de obligada lectura para entender.

El duelo no nos gusta. Así, como sociedad, lo rechazamos. Nos asusta, por lo que nos mueve y nos remueve. Y es absurdo porque, si hay algo que todos vamos a vivir en algún momento de nuestras vidas es un duelo (en realidad varios).

Hay duelo en todo aquello que perdemos, y la muerte, también es pérdida. Una pérdida de vida de quien muere y una pérdida de vida que quien se queda y ya no la podrá compartir con quien ha muerto. Lo asumimos en nuestros mayores. Es ley de vida, te dicen.

Es ley de vida. Esta palabras ilustran perfectamente la relación social que tenemos con el duelo. Esa de quitarle peso e importancia. Con estas cuatro palabras estamos relegando el duelo a un lugar secundario. Un lugar donde no se le vea mucho y estorbe poco. Que sepamos que el fin de la vida es la muerte no hace que duela menos cuando llega a las personas que queremos. Pero da igual, escondemos el duelo, como si fuera algo feo, algo de lo que avergonzarse. Lo escondemos, incluso, cuando lo único que nos queda es esperar la muerte de ese padre enfermo, de esa abuela que ya está muy mayor y tenemos que prepararnos para despedirnos y para su ausencia… Y en esa preparación, aún muchas veces seguimos escondiendo lo que vendrá después de esa muerte que es ley de vida.

Si como sociedad lo escondemos cuando es parte del orden natural de nuestros ciclos, ¿qué hacemos con él cuando llega de forma abrupta, en un orden que no toca, y mientras lo que estás esperando es vida?

Lo enterramos. Lo invalidamos. Lo desautorizamos. Enterrando, invalidando y desautorizando así a quienes lo estamos viviendo.

“No llores que ya tendrás otro”

“En cuanto te vuelvas a quedar se te olvida”

“Va, anímate, que tienes una hija y necesita que su madre esté bien”

“¡Esto no es nada! A la vecina le ha pasado tres veces y mírala, lo sigue intentando”

Y el duelo se (lo) acurruca(n). Porque nadie lo deja salir, y tú lo retienes, y piensas que estás loca, enferma, que no te tendría que doler tanto, ¿no? Que si todo el mundo te dice lo mismo, serás tú…

PARA UN MOMENTO. POR FAVOR.

En estos años he aprendido algo y es que el duelo es como el agua, siempre acaba buscando su cauce. Eso, y que la gente no te dice todo eso por ti. Dicen todo eso, por ellos. Para sentirse bien, porque te han consolado. Para sentirse tranquilos, autoconvenciéndose de que, cuando te dicen «no hay latido» no es para tanto. Dicen eso para no asumir que sí, que hay un duelo detrás de esta vivencia, un duelo que incomoda, como todos. Bueno, mucho más, no te voy a engañar.

Un duelo gestacional, perinatal o neonatal. Un duelo silenciado. Un duelo no autorizado. Un duelo invisibilizado. Un duelo que duele. Mucho. Fuerte. Y hondo. Un duelo con el que pocas veces te dejan dolerte.

Después de toda pérdida, de toda muerte, hay duelo. Y tú acabas de perder mucho con la muerte de tu hij@. Y tienes derecho a vivir tu duelo. Sí, vivirlo, aunque sea lo último que te apetece.

“¿Cómo se vive un duelo?”, estarás pensando.

No tengo una respuesta única. Hay tantas formas de vivirlo como mujeres que lo están viviendo. Pero que hay que vivirlo, consciente, de eso estoy segura. Y te explicaré porqué.

Cuando murió Pol, mi segundo hijo, me creí el discurso de la mala suerte y todas esas frases de más arriba que me dijeron. A pies juntillas. No volví a trabajar, pero un mes después estaba estudiando un máster para hacerme profesora. Un máster presencial. 5 días a la semana. De 9h a 15h. Con sus trabajos, sus prácticas y sus entregas. Seguí en piloto automático, herida, pero en piloto automático. A los siete meses de perder a Pol, un mes después de la que tendría que haber sido su fecha de nacimiento, me volví a quedar embarazada. Empecé a intuir algunas de las mentiras que me habían dicho (porque no, no se me olvidó nada con el embarazo de Gala) pero pasó la semana de la muerte de Pol y respiré un poquito. Hasta que Gala murió. Semana 16. Mi arcoíris, ese que me habían dicho que me iba a curar toda la tristeza, se apagó. Y, bien… ¿qué hacía yo ahora? Me lo había creído todo y ahora se había desmoronado…

Ahí empezó mi @tempsdedol. Me exilié del mundo una semana y empecé a escribir lo que sentía. Pero lo que sentía de verdad, sin dejarme convencer por las perlas que aún algun@s se animaban a decirme. Gestionar dos duelos al mismo tiempo fue difícil. Dejé de cohibirme. Dejé de contenerme, aunque no con todo el mundo. Y con quien me requería mucha contención, me veía poco. Necesitaba SACAR todo eso que sentía. Necesitaba darle espacio a esos dos duelos gestacionales que estaban ahí pidiendo a gritos que les hiciera caso.

No puedo darte una fórmula. Cada duelo es tan único como la mujer que lo está viviendo. Pero sí puedo decirte que lo vivas, de forma consciente. Como lo sientas, dándote permiso. Y si puede ser acompañada, mejor. (Pregúntame si no sabes a dónde ir o a quien recurrir). El duelo es un proceso que tiene su función: llevarte de la mano a través de una vivencia dolorosa. No es agradable. No es rápido. No es llano. Pero hay que caminarlo para poder seguir. Y sí, seguirás, aunque ahora lo veas imposible. De esto te hablaré otro día, largo y tendido.

Te van a decir mucha mierda, con perdón. Pero mucha. Si ya has empezado a oír las frases más inadecuadas del mundo, te dejo este episodio del Podcast de Tiempo de Duelo que grabé el año pasado reflexionando sobre ello.

El podcast de Tiempo de Duelo – Episodio 3- La Incomprensión

Pero que digan lo que quieran. Tu duelo es tuyo. Es tu conexión con tu vivencia, con tu hij@ y contigo misma. Es tu camino para reconciliarte con la vida. No le tengas miedo. Hazle un hueco, míralo a los ojos y deja que te acompañe.

Que no te quiten tu duelo.

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Foto de Kristina Tripkovic en Unsplash
10 Comments
  • Sharon miquelerena
    Posted at 14:42h, 10 julio Responder

    Guao está brutal esto.. puedo compartirlo en mi Instagram?;como le hago?

    • ari
      Posted at 15:20h, 10 julio Responder

      Hola Sharon,

      pues se me ocurre que compartas el link del blog o si quieres capturas de pantalla etiquetando a @somoslatribuinvisible…

      Muchas gracias por tus palabras!

  • Sharon miquelerena
    Posted at 15:00h, 10 julio Responder

    Cómo veo los primeros posdcast?

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    Posted at 06:31h, 27 julio Responder

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