La muerte gestacional y su tabú

Es una pregunta que me he hecho muchas veces, ¿por qué la muerte gestacional es un tema tan tabú? Y no es algo reciente, el tabú existe desde hace siglos… Hace cincuenta años, las mujeres pasaban por diez embarazos y la muerte intrauterina e infantil era algo muy habitual, tanto que el “ya tendrás otro”, si sobrevivías claro, no era una frase de consuelo vacía, era más bien una realidad social. Pero, ¿hemos evolucionado, no?

Maternalias. De la historia de la maternidad.

En 2017 y según Eurostat, las mujeres europeas teníamos una media de 1,59 hijos… El número de embarazos se ha reducido y la tecnología nos ha permitido ver a nuestros bebés desde su formación más temprana. Además, por suerte, la mortalidad intrauterina e infantil ha descendido mucho… Pero seguimos diciendo “ya tendrás otro”, seguimos diciendo “no pasa nada” y saliendo rápido del tema, porque nos incomoda… El tabú se ha seguido alimentando. ¿Por qué? Como me costaba mucho encontrar una respuesta a esto busqué a una experta que pudiera darme luz y encontré a Cira Crespo, historiadora especializada en maternidad. Porque, sí, la muerte gestacional y la infertilidad también forman parte de la historia de la maternidad.

Cira ha publicado el libro Maternalias. De la historia de la maternidad (ObStare, 2013) donde revisa la historia de la maternidad y diversos artículos y escritos donde habla de la historia del aborto o comparte sus propias experiencias ya que pasó por dos pérdidas gestacionales tempranas, (aquí comparte su segunda vivencia), y un embarazo arcoíris. Os acerco esta reflexión para que encontremos nuestras propias respuestas a esta pregunta tan compleja… Gracias Cira por charlar en La Tribu Invisible sobre este tema. ¿Debatimos?

Vivir una muerte gestacional te pone en contacto, muchas veces, con una realidad que desconocías. Y, precisamente, por ese desconocimiento me apetecía reflexionar sobre el tabú que rodea a la muerte gestacional… Como historiadora especializada en historia de la maternidad, ¿sabrías decirnos por qué hay tanto tabú entorno a la muerte gestacional?

Yo creo que en general lo que hay es un tabú al rededor de la muerte. En Occidente hace ya siglos que se ha decidido que de la muerte mejor no hablar, ¿tal vez así pasa más rápido el dolor? Hemos cancelado y acelerado casi cualquiera de los rituales que nos ayudaban en esos tránsitos y le hemos querido arrancar la transcendencia a la muerte. Y con los abortos pasa igual, a veces diría que se agudiza este «pasar página», este «no ha sido nada», porque son vidas que no han llegado a formarse del todo, a las que a veces no les hemos dado nombre y a la sociedad le cuesta más darse cuenta del dolor que puede suponer.

En este sentido, a mí personalmente lo que más me ha dolido ha sido eso, el olvido… Cuando después del raspado del segundo aborto, me desperté en la habitación y estaba todo igual… En el Hospital todo es tan aséptico, todo tan limpio. Mi cuerpo estaba como si no pasara nada, no noté nada diferente y eso me marcó mucho y me hizo mucho más difícil pasar página. En cambio, el primer aborto me ocurrió de manera espontánea, en el baño, fue como una regla larga y dolorosa…y fue mucho más fácil darse cuenta y aceptar el proceso.

Muchas veces cuando te dicen que el corazón de tu bebé ha dejado de latir, de lo primero que te dicen es “no te preocupes es normal, les pasa a muchas mujeres…” Entiendo que esta realidad ha existido desde que existe la raza humana, pero no lo hablamos y doler, duele… A lo largo de la historia ¿cómo ha ido evolucionando, si lo ha hecho, y cómo afecta esta vivencia a la salud mental de las mujeres?

Hay que tener en cuenta que la percepción del embarazo ha cambiado profundamente en el último siglo. No se ha investigado debidamente el tremendo impacto psicológico que debe haber supuesto, por ejemplo, la generalización de las ecografías. Cada vez somos más conscientes de tener una vida dentro desde casi el mismo momento en que se empieza a formar. Desde la primera ecografía se ve allí una personita muy pequeñita, cuando en nuestro cuerpo aún no se notan cambios, ya podemos verle casi la forma de la cara gracias a la tecnología y claro, nuestras precepciones, ilusiones, esperanzas cambian.

Y tengamos en cuenta también que los primeros meses se trata de un periodo muy inestable del embarazo y es relativamente habitual tener pérdidas, pero el caso es que antes, seguramente, a pesar de que también existieran esas pérdidas no eran considerados como abortos, sino como reglas irregulares, por ejemplo. Porque las mujeres no sabían tan pronto que estaban embarazadas.

Y claro, antes se producían más muertes en los últimos meses, en el parto o los primeros días. De hecho, es sabido que, en la mayoría de las culturas, y también aquí en el pasado, los recién nacidos tenían un periodo de tiempo después de nacer, de unos meses, en los que no se les daba nombre y a la vez se les procuraban los máximos cuidados, tanto a madre como al bebé, porque se consideraba un momento de máximo riesgo para la vida de ambos.

Desde hace ya un tiempo que tengo la impresión que, si fueran los hombres los que gestaran y les tuviera pasar por estas experiencias, el enfoque y acompañamiento sería muy diferente… ¿Cuánto influye el hecho de encontrarnos en una sociedad patriarcal en cómo enfocamos socialmente estas vivencias?

Sobre la sociedad patriarcal y como ha influido a la percepción del parto, no tengo dudas sobre ello. De hecho, ¿no será precisamente por esta razón, por el control de la descendencia, por el que se erigió el sistema patriarcal primigenio? El caso es que. a parte de eso, en la actualidad también hay que tener en cuenta otro eje a la hora de pensar en la concepción de la maternidad: el capitalismo. En esta sociedad occidental capitalista, dónde se prima y valora sobretodo los logros económicos, la producción y el individualismo, se ha dejado de lado (o mejor, se ha escondido en las casas) todo lo que tiene que ver con los cuidados, los lazos comunitarios y, en resumen, con la vida. Todo el entramado social actual se sostiene en el sacrificio de algunos (algunas, sobretodo) que aguantan y se sacrifican para que los niños, la gente vulnerable y los mayores puedan tener una vida digna, a pesar de lo difícil que lo pone el sistema. Y, aún así, no es suficiente y hay mucha gente que sufre. Hay que darle la vuelta y poner en el centro la vida y repartir mejor el peso… el problema es como se hace eso, claro.

Imagen de Miguel Leache

En otras culturas y sociedades, ¿existe el mismo tabú en torno a la muerte gestacional?

Bueno, yo no soy antropóloga y no he estudiado en profunidad el tema en otras sociedades pero me temo que lo hacen mejor que nosotros, seguramente, porque en general es solo en la sociedad Occidental en la que se ha separado la muerte de la vida, un sin sentido, porque no hay una sin la otra. Te paso una referencia que nos puede servir de ejemplo de como se trata este tema en otras culturas, el Mizuko kuyo, la ceremonia que se lleva acabo en Japón cuando una mujer tiene un aborto espontáneo o inducido.

¿Y estamos preparados, como sociedad moderna, para vivir de una manera diferente estas experiencias?

Es una pregunta difícil. Yo espero que sí y creo que la respuesta tiene que ver, de nuevo, con la comunidad y con el apoyo mutuo. Creo que lo que estaría bien preguntarse es, ¿estás dispuesta o preparada a acompañar a alguien que ha tenido una pérdida? porque eso es al final lo que nos pasa, un poco, ¿no? Que las mujeres van a seguir teniendo pérdidas es inevitable, pero hay que educar a todo el mundo para que cuando esto pase no lo dejen pasar, no giren la cara o cambien de tema… Que no tengan miedo a hablar de eso, que pregunten a las mujeres si necesitan algo, si hay algo que puedan hacer y, por otro lado, claro, entre todas pensar protocolos para que el paso por el Hospital y la consulta médica sea lo más amable posible en estos casos. Toda pérdida del embarazo, voluntaria o involuntaria merece un respeto, un reconocimiento y un acompañamiento para la mujer que lo ha sufrido. No todas tenemos porque vivirlo igual, pero es necesario escucharnos y validar los sentimientos de cada una de nosotras y ser acogedoras.

Gracias Cira por esta magnífica reflexión, donde el cambio pasa por explicar el proceso emocional que vivimos para que, poco a poco, se vaya entendiendo de la necesidad de hacer tribu y maternar esta parte oscura de la maternidad acompañada por profesionales especializadas y otras madres que puedan darte sostén. Desde La Tribu Invisible, si lo necesitas, te acompaño.

Y tú, ¿por qué crees que es un tema tan tabú? ¿Estás de acuerdo con esta visión o crees que hay otros factores más determinantes? Comparte en comentarios tus pensamientos Te leo y te escucho.

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2 Comments
  • Natali
    Posted at 10:10h, 21 julio Responder

    Yo creo que en general vivimos en una sociedad donde el tiempo para reflexionar sobre nosotros mismos, nuestras emociones, sentimientos…no tienen lugar por el ritmo frenético que llevamos.
    Tampoco hay una “asignatura” donde se aborden temas como la maternidad- paternidad, la muerte, el duelo….temas que todos nos vamos a ir encontrando a lo largo de la vida y que cada uno resuelve de la mejor manera posible…
    En cuanto al tema del que hablamos creo que es tan doloroso que se tiende a evitar por pensar( erróneamente) que si no hablamos del tema se sufre menos, y es bien sabido en psicología que lo que se reprime y no se expresa, al final sale de manera negativa ( ya sea en forma de dolencia física o psicológica) de ahí la importancia de que estos temas se les den voz y acompañamiento a la familias que lo sufrimos. No todas las personas( pareja, familia, amigos ) que nos rodean son capaces de acompañar en estos duros momentos, incluso en nuestros caso ( perdimos a Alejandra y Mario, mellizos con 24 semanas de embarazo) hubo “amigos” por el camino que dejaron de hablarnos, algo que hasta hoy no hemos llegado a comprender…
    Es importantísimo el acompañamiento y el apoyo.

  • Yenhy Dreispiel
    Posted at 12:50h, 21 julio Responder

    yo creo que ustedes están haciendo un trabajo maravilloso para sostener la tribu!. Yo estoy en Argentina y aca no hay ni personas, ni centros, ni blogs que hablen de esto. Por eso estoy impulsandolo!. Cuando perdí a mi bebe en Enero la desolación, el silencio y el desamparo fue total (incluso de mi familia donde varias personas lo pasaron). En mi caso creo que se debió a la falta de empatía y de conocimiento en la gestión emocional. Mi suegra, mi hermana,mi tia politica, que entiendo no supieron qué hacer con su dolor, y mucho menos que hacer con el mio. Yo soy coach y use algunas herramientas de las que conozco para sacarme adelante, tambien pedi ayuda a otras mujeres cuando sentí que no podia sola. Pero considero esencial aprender herramientas de gestión emocional, el duelo gestacional no es lineal y no es de unica duración. Cuanta as herramientas tengamos, mejor podremos pasar la montaña rusa de las emociones

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