Soy una de cuatro

Hace unos meses, a raíz de leer un post de @nirosaniazul dónde hablaba de la pérdida de su tercer bebé publiqué en Instagram un post hablando de lo que significa ser una de cuatro. El post se volvió bastante viral y el hashtag soy una de cuatro también.

Yo soy una de cuatro, y lo he sido dos veces. Según las estadísticas uno de cada cuatro embarazos no llega a término. UNO DE CADA CUATRO. No uno de cada 100 ni 1.000 ni 10.000. No. Uno de cada cuatro. ¿Conoces a cuatro mujeres que hayan estado embarazadas? Es muy probable que al menos una de ellas haya sufrido una pérdida.

Y luego resulta que te pasa a ti. Y cuando empiezas a explicarlo con la boca pequeña, porque, seamos francas, nadie quiere oír hablar de que uno de cada cuatro embarazos no llega a término y de que a ti te ha pasado dos veces, descubres que en casi cada conversación surge un “a mi también me ha pasado” “a mi madre le pasó dos veces” “mi mejor amiga tuvo abortos de repetición” y una larga de lista de mujeres que han pasado por lo mismo. Sí, surge ese uno de cuatro del que nadie habla.

No nos engañemos, ninguna mujer quiere entrar en esta estadística. Ninguna. Pero lo cierto es que es muy probable que todas entremos en ella en algún momento de nuestra vida reproductiva si decidimos ser madres. Y aún así… ¿Cómo puede ser que estemos tan solas? ¿Qué nos dejen tan abandonas?

Al poco de publicar el post, que te dejo aquí para que lo leas, grabé un episodio para el podcast hablando de este fenómeno.

El Podcast de Temps de Dol. Episodio 8. Soy una de cuatro

El Podcast de Temps de Dol

La cantidad de mujeres que vivimos esta experiencia es brutal y la mayoría no sabemos que, en realidad, no estamos tan solas como nos sentimos. Las vivencias compartidas, nos sostienen, nos acompañan y nos ayudan a construir un nuevo ideario entorno a la realidad de estas experiencias. Rompemos tabús, rompemos estigmas, normalizamos y hacemos que, las que vengan, que por desgracia vendrán, no se encuentren el mismo muro de incomprensión y soledad con el que, en su día, topamos nosotras.

Y sé, mejor que nadie, que saber que pasa no hace que duela menos. Pero estoy convencida de que si todas supiéramos que esta realidad forma parte de nuestra salud reproductiva, gracias a una información real, honesta y sin voluntad de asustar, y que vivirla tiene un gran impacto en nuestras vidas, sería más fácil que nos acompañaran. No se trata de normalizar para que no duela, se trata de normalizar para que se permita y autorice ese dolor.

De ahí surgió este movimiento, de esta voluntad de desvelarnos, de salir de las sombras y mostrar que esto pasa, que duele y que, que sea así, no implica que seas una exagerada. Solo implica que eres humana y que vives la vida de forma consciente y despierta. Porque, no sé tú, pero yo tengo claro que la vida está llena de luces y sombras y que iluminar sin más esas sombras para pasar rápido por ellas no hace que hieran menos. Solo hace que hieran más.

Yo #soyunadecuatro y lo explico abiertamente, ¿y tú?

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